Argentina es el segundo país del mundo donde hubo mayor deterioro del salario

La pérdida de salario real del año pasado rondó el 7% y eso ubica a la Argentina entre los países con mayor deterioro salarial, sólo por detrás de Venezuela en el ranking internacional y por encima de Kazajistán.

La carrera salarial de 2017 ya se largó, aunque las paritarias más decisivas no comenzaron formalmente salvo en el sector público bonaerense. Por el momento, el posicionamiento en la línea de largada es exclusivamente verbal: varios de los principales protagonistas van tratando de “marcar la cancha” con sus declaraciones. Y en sus dichos anticipan cifras bastante contrapuestas: del 18% que acordó el gobierno de la provincia de Buenos Aires para una parte de sus empleados, hasta el 35% que los docentes reclamaron a la gobernadora María Eugenia Vidal en el inicio de las negociaciones.

La clave que explica esta brecha no es sólo la falta de coincidencia en el diagnóstico macroeconómico, es decir en la estimación de cuál será la inflación anual de 2017. Lo que también está influyendo es la mirada hacia atrás. El cálculo de cuál fue la magnitud de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios que dejó como saldo el 2016, un año donde los aumentos de precios ganaron todas las carreras posibles.

En los últimos días se conocieron varios estudios privados que ya le pusieron número a la polémica: estiman que la caída del salario real el año pasado se ubicó en torno del 7%. Una cifra que ubica a la Argentina en el lote de los países con mayor deterioro de poder adquisitivo en la comparación internacional, sólo por detrás de Venezuela.

Los gremios manejan datos propios y redondean en 10% el retroceso, con muy pocos casos de sectores que lograron empatar o superar el registro inflacionario anual del orden del 40% según las distintas fuentes estadísticas. En este punto no hay mayor discusión, ya que tanto las mediciones oficiales como las privadas ofrecieron resultados similares. Por ejemplo, el Observatorio de datos económicos y sociales de la CGT cantó una inflación de 40,21% para todo 2016. Y la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires registró un 41%.

El Gobierno, en cambio, ve otro panorama: prefiere no hablar de la caída salarial arrastrada de 2016 sino que se enfoca en una supuesta recuperación del poder de compra en la segunda mitad del año pasado. Y fogonea implícitamente el 18% como el número mágico donde podría encontrarse el punto de equilibrio en las negociaciones que se aproximan.

Dónde estamos
“En 2016 Argentina quedó como el segundo país en el mundo con mayor pérdida de poder adquisitivo de sus asalariados. Con una caída del salario real del 7%, se ubicó tan solo detrás de Venezuela que tuvo una disminución del 71%. El podio se completa con Kazajistán en tercer lugar con una caída del salario real en torno al 6%”.

Horacio Larghi, director de la consultora Invenómica, resume de esta forma a El Cronista los resultados de un informe que la firma elaboró en base a datos recolectados por Korn Ferry Hay Group.

“Venezuela, frente a una de sus peores crisis económicas en la historia y con una inflación del 485%, resiste cualquier incremento nominal de salarios. En el caso de Argentina, la inflación del 41% diluyó el aumento de salarios en torno al 31%. Llamativamente, dentro de los diez primeros países del ranking con mayor pérdida de poder adquisitivo, se encuentran cuatro de América Latina. A los mencionados Venezuela y Argentina, se suman Colombia (con un -3%) y Brasil (-1%)”.

“Frente a este contexto, todo parecería indicar que las paritarias del 2017 serán más complicadas que de costumbre”, arriesga Larghi.

Los más afectados
La consultora Ecolatina también hizo una estimación propia de la evolución del salario real en 2016, aclarando que los datos oficiales del INDEC o del Ministerio de Trabajo son incompletos y parciales. “Teniendo en cuenta el peso relativo de cada uno de los sindicatos dentro del empleo de la economía, nuestra estimación del salario formal promedio de la economía habría exhibido un incremento nominal cercano al 33% anual durante todo 2016, de forma tal que, descontado del alza de precios, el ingreso de los trabajadores se habría contraído 6,3% el año pasado. Así, la pérdida del poder adquisitivo de 2016 habría sido superior a la de 2014 (año también de corrección tarifaria y cambiaria), cuando la merma fue levemente superior al 4,5%”, explica el informe.

El trabajo estima también el impacto del deterioro salarial en algunos de los principales sectores de actividad y ubica a la construcción a la cabeza del ránking con una caída de 11%. Luego se ubicarían los textiles con una pérdida de 9,6%, los empleados de Comercio con 8,6%, los estatales con 8%, gastronómicos 8%, camioneros 7,5%, metalúrgicos con 6,2% y mecánicos con 3,4% de caída, entre otros.

Y destaca que las perspectivas indican que en 2017 será muy difícil recuperar el terrreno perdido en materia salarial. “Conforme a los primeros sondeos, consideramos que las paritarias se ubicarían por encima del 25% este año, consiguiendo un repunte leve del poder adquisitivo de los trabajadores, de aproximadamente 1% conforme a nuestras proyecciones de inflación. Ello no sólo sería insuficiente para compensar la pérdida del año pasado, sino que además cerraría 5% por debajo del nivel promedio de 2011, el máximo valor alcanzado durante el kirchnerismo”, concluye. En tanto, Pablo Manzanelli -investigador del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA)- dijo a El Cronista que “los salarios reales de los trabajadores formales del sector privado cayeron 6,6% interanual en noviembre de 2016 (último dato oficial disponible)”.

Pero aclaró que “la caída es superior si se considera la heterogeneidad de ingresos de los ocupados. A tal punto que entre el segundo trimestre de 2015 y el tercero de 2016 el ingreso laboral real de los ocupados del primer decil (el 10% más pobre de la sociedad) cayó 13,5%. El del segundo decil cayó 12,4% y el del tercero bajó 10,2%”.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, fue el funcionario nacional de mayor rango que salió públicamente a hablar del tema y agregó leña a la controversia. No admite la pérdida de poder adquisitivo y, por el contrario, asegura que creció. “No compartimos el diagnóstico de la CGT. La economía luego de un año difícil en 2016, empezó a mostrar resultados positivos. La inflación empezó a bajar y los salarios tanto en el tercer trimestre como en el cuarto trimestre crecieron en términos reales, todavía no en la comparación interanual pero si contra los trimestre precedentes”, dijo en declaraciones radiales. Además se encargó de ratificar una promesa repetida de todas las gestiones: el Gobierno no se va a involucrar en las negociaciones paritarias del sector privado.

“No hay límite ni techo para los ajustes salariales”, aseguró. Pero aclaró que el Estado, en su rol de empleador, debe “velar por sus objetivos fiscales” y evitar desbordes del gasto el sueldos en el sector público. Igual, admitió que existe un punto que será determinante a la hora de negociar: “La proyección de inflación del Gobierno puede ser distinta de la de los privados”.

Los aumentos en la tarifa de electricidad en los primeros días de febrero fueron un factor que complicó el diagnóstico oficial y aportó más argumentos a los sindicalistas. “Los salarios son flacos, si no hay moneda en los bolsillos la situación no va a cambiar”, repitió Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT. Su colega Carlos Acuña fue en la misma línea: “La inflación que el gobierno proyecta del 17% ó 18% no se va a dar. Va a ser mucho más”.

¿Quién tiene razón? Por el momento la mirada de los consultores le da la derecha a los más escépticos: entre los analistas hay consenso -tal como lo ratificó el último Relevamiento de Expectativas Macroeconómicas que publica el Banco Central- en que la inflación para este año se proyecta arriba del 20% (más exactamente, 20,8% dice el REM), esto es 3,8 puntos por arriba del techo de la pauta inflacionaria del BCRA que va de 12 a 17%.

Efecto imitación
Si la oferta salarial de 18% dejó a la Provincia como “caso testigo”, también la respuesta sindical se instaló como parámetro a tener en cuenta por el resto de los gremios. “El año pasado nuestros salarios perdieron porque recibimos un aumento del 30 al 34% y la inflación fue del 41%. Y para este año las consultoras cercanas al gobierno ya hablan del 25% de inflación y además hay aumentos en tarifas y combustibles”, sostuvo Baradell. Y agregó: “Plantear un tope del 18% implica cortar salarios, bajarlos”. Por eso los docentes se aferran a una mejora del 35% para 2017.

Los que ya anunciaron que lograron esa cifra fueron los empleados del Seguro, sindicato que encabeza Jorge Sola quien es ademas integrante de la conducción de la CGT. Acordaron una suba que se instrumentará en dos etapas: un 20% hasta junio con carácter no remunerativo y luego el restante 15% también no remunerativo hasta diciembre. Al final de cada período las sumas pasarán a integrarse a los haberes remunerativos.

“Tenemos un desfase de 7%: cerramos en 34%, pero la inflación fue del 41% y no tuvimos compensación con un bono de fin de año”, remarcó el gastronómico Luis Barrionuevo, otro sector que se prepara para un reclamo que casi duplica la pretendida pauta oficial para este año. “El Gobierno se equivocó el año pasado y se va a volver a equivocar ahora. Ningún gremio va a firmar por el 17 o 18%. Primero queremos recuperar lo que perdimos”, sostuvo Antonio Caló, jefe de los metalúrgicos y ex titular de la ya disuelta CGT kirchnerista.

Son escasos los gremios que pueden mostrar una mejora real de salarios en 2016. Un ejemplo es Aeronavegantes, que obtuvo mejoras superiores al 42% en sus negociaciones con Aerolíneas Argentinas y Latam. “Tenemos la suerte poder negociar este año sin haber arrastrado pérdidas de 2016. Pero eso no significa que vamos a aceptar la pauta de 18% que impulsa el Gobierno porque no nos parece realista a la luz de los aumentos de precios que se vieron en lo que va del año. Tampoco sería serio reclamar desde ahora un 40%. Habrá que ver cómo evoluciona la inflación”, explicó a El Cronista el secretario gremial de Aeronavegantes, Andrés Junor.

Fuente: El Cronista

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